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23 años después... Se legaliza muerte de Roque Dalton
16 de febrero 1998 ,Prensa grafica.

Aun después de confirmada su desaparición y muerte en mayo de 1975, a nivel legal, en El Salvador, Roque Dalton continuaba vivo. Su partida de defunción nunca fue levantada y, por lo tanto, para el país, todavía no había muerto.

Hoy, 23 años después, el documento que certifica la defunción de Dalton ya está listo e inscrito en la alcaldía de San Salvador.

``Declárase que el señor Roque Antonio García conocido por Roque Antonio Dalton, de treinta y nueve años de edad, escritor, originario de esta ciudad, hijo de María García Medrano y Winaldo Agustín Dalton, falleció en esta ciudad el día diez de mayo de mil novecientos setenta y cinco'', dice el fallo emitido por el Juzgado Cuarto de Familia de San Salvador, en donde se desarrolló parte del proceso.

A iniciativa de dos sobrevivientes del poeta, sus hijos Jorge y Juan José iniciaron los trámites en agosto del año pasado para poner en legalidad el estado actual del padre. El proceso tuvo que superar varios obstáculos, sobre todo porque el lugar de la muerte de Dalton sigue sin determinarse.

``A mi papá lo asesinaron el 10 de mayo de 1975, supuestamente; pero no hay prueba legal ni escrito de ningún tipo que avale esa fecha. Incluso, la muerte está como en un limbo legal porque no hay nada registrado'', dijo Juan José, el menor de los herederos de Dalton.

Sin embargo, él mismo agregó que la familia sintió desde siempre una necesidad espiritual de aclarar la muerte y de legalizar la situación. Además, explicó una serie de razones que _a juicio de ambos hijos_ pensaron lo suficiente como para no seguir esperando más por dejar en claro la situación.

Roque, el escritor

En primer lugar, los Dalton consideran que en el marco de la situación política más estable que vive el país, la figura del poeta ``comienza a cobrar una dimensión a nivel nacional''; además de una necesidad latente en la población de conocer su obra.

Por otra parte _continúa_ la familia se dio cuenta que no sólo aquí en El Salvador, sino que, en otros países, querían publicar la obra de Roque, incluso a través de Internet. De éstas, los herederos no tienen referencia ni han firmado ningún contrato.

``En lo que corresponde a derechos de autor, se los están apropiando personas que no somos nosotros; es totalmente injusto. Yo debo reconocer que mucha gente lo hace con buenas y sanas intenciones, pero quién asegura que todos lo hacen de igual manera'', dijo Dalton.

Anteriormente, los hijos habían sido los encargados de autorizar y hacer los contratos para la publicación de las obras. Pero en este momento que hay más control _a nivel internacional_ del respeto a los derechos de la propiedad intelectual, se exige una actualización legal de todas las obras.

Así, iniciaron los trámites con una notario, proceso que luego se trasladó a los Juzgados de Familia para que, a través de un procedimiento legal con testigos, la jueza resolviera levantar el acta de defunción de Roque Dalton.

Dos versiones de la muerte

En torno a la muerte de Roque Dalton, se han manejado varias versiones; pero son dos las que se consideran como más cercanas a la realidad. Depende desde qué realidad se quiera ver.

En una publicación de LA PRENSA GRAFICA del domingo 28 de septiembre de 1997, el escritor David Escobar Galindo le da vida a la versión que un ex miembro de las Naciones Unidas, de origen chileno, Jorge Salazar, le contó en torno a la muerte del poeta.

Salazar participó en la investigación sobre la muerte de Dalton en 1993, encargada por ONUSAL a petición de la familia, en mayo del mismo año. Según la versión, al poeta lo habrían asesinado en un agreste lugar al occidente del país, conocido como El Playón, a pocos metros de la carretera que comunica el peaje de Santa Ana con Quezaltepeque.

En los alrededores de ese lugar, habría sido ajusticiado Roque, junto a un obrero de seudónimo ``Pancho'', en la madrugada del 10 de mayo de 1975. Los restos de ambos habrían sido semienterrados allí, atrayendo _en pocas horas_ a los animales de la zona. Sus cadáveres fueron prácticamente devorados.

``De la versión que cuenta (David) Escobar Galindo, hasta donde nosotros creemos es real el lugar donde fue semienterrado; todo lo demás sobre que el cadáver se perdió porque fue devorado por animales del lugar, también es cierto. Lo que no está probado es que allí haya sido asesinado, porque nuestra versión es otra'', dijo Juan José Dalton.

Esta es la versión de la familia.

Roque Dalton fue asesinado en San Salvador, en una casa ubicada en el barrio Santa Anita, junto a un obrero identificado como ``Pancho'', de apellido Artiga o Arteaga. Según los Dalton, ``ésta es quizás la versión más real, más exacta porque hay gente que nos ha dado algunas evidencias''.

Las evidencias, sin embargo, no especifican la ubicación de la casa. De allí, los cuerpos habrían sido trasladados hasta el lugar ya descrito y el final de la historia sí es el mismo.

Lo que sustentaría ``la verdad'' que maneja la familia del poeta serían las declaraciones de miembros del entonces grupo guerrillero conocido como Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), quienes participaron en la toma de decisión del asesinato.

``Incluso tenemos versiones sobre su muerte que nos las dijo gente como Eduardo Sancho; él nos pasó un informe a nosotros (la familia), por cierto bien delicadas'', aseguró Dalton hijo.

¿Herederos de qué?

``Roque Antonio, Juan José, Jorge Vladimir, ellos heredarán mi esperanza''.

Dedicatoria del libro ``Los Testimonios'', escrito por Roque Dalton.

Para Juan José, toda esta situación legal que están resolviendo ``permite a los herederos legales que quedamos (Jorge Vladimir y Juan José), declararnos herederos'' de todos los bienes y todo el fruto de la obra y de las pertenencias del escritor.

Al preguntar a Dalton hijo sobre las verdaderas motivaciones de la familia para legalizar el estado de su padre, respondió que no hay un afán puramente económico, porque hasta ahora se ha demostrado que la poesía no constituye un bien tan preciado como debería ser, ``con la poesía no se puede hacer usura''.

``Mi padre fue bien claro al decirnos que lo único que nos heredaba era su esperanza. El problema es que son términos legales universales que hay que respetar. No podemos apartar lo material de lo espiritual''.

Dalton finalizó diciendo que no buscan ser declarados herederos sólo para resolver un problema material, sino que se trata más bien de una necesidad espiritual.