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El hijo del poeta salvadoreño da las claves sobre su asesinato

El 10 mayo de l996 se cumplirán 21 años del asesinato de mi padre , Roque Dalton, a quien admiro no sólo por nuestra relación familiar, sino que lo considero como uno de los escritores salvadoreños más notables de todos los tiempos.

A finales del siglo, ese reconocimiento es cada vez más explícito, en la medida en que la nación salvadoreña se refunda como tal, lo que constituyó una esperanza de mi padre y por cuyo objetivo se sacrificó y creó una obra literaria que es patrimonio de El Salvador y trasciende
las fronteras. Como hijo, "heredero de su esperanza”,
tengo el compromiso moral, no sólo de exponer el dolor
que sufrimos por su pérdida, sino también mis opiniones
para aclarar el por qué de su asesinato y exigir a sus responsables un acto de contrición y reparación de sus dailos.
Su asesinato es uno de los episodios más dramáticos de la historia nacional, que aún causa resquemores y no pocas alarmas.

Los responsables del hecho, a quien mi padre consideró
sus hermanos de lucha, es decir, la dirigencia del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y entre ellos, especialmente, Alejandro Rivas Mira y Joaquín Villalobos, tuvieron que recurrir a la mentira para llevar a cabo la acción.
Cerca de 18 años transcurrieron para que Villalobos aceptara en confesión, hecha a quien escribe esta nota, que el asesinato fue injusto y dirige las acusaciones en el
sentido de que Dalton era "agente del enemigo"o"agente
de la CIA", como lo trataron de hacer creer hace 20 años.

Quienes asesinaron a 'ni padre, no lo hicieron por "error
de juventud, ni mucho menos, como Villalobos insiste en sus argumentos.

Ello sería aceptar que esa etapa de la vida -la juventud-
es potencialmente cririinal, lo cual no es posible.
Los asesinatos de Roque Dalton y su "compañero de camino", "Pancho", se produjeron porque Rivas Mira y Villalobos eran portadores de un pensamiento extremista; se creían dueños absolutos de la verdad y se hacían representar como los más fieles intérpretes del marxismo-leninismo y del proletariado de El Salvador.

Nada tan cínico como lo expresado por Eduardo Sancho -quien antes se autodefinía como "hermano de Roque" y ahora es fiel seguidor de Villalobos, cuando manifestó que Roque había muerto producto de una acción jurídica concreta y lo criticó públicamente por haber escrito un poema "Viejuemierda" en contra de Alberto Masferrer, un político y demócrata de la primera mitad del presente siglo.

Dijo que Roque había maltratado a Masferrer, el primer gran socialdemócrata salvadoreño. La crítica bienvenida sea.

Lo paradógico es que cuando hizo esa declaración tenía sentado a su lado a Villalobos, quien no sólo maltrató a Roque, sino que participó en su asesinato. Pero de ello, Sancho no se atreve a decir algo.
Incluso, Sancho ha expresado que el ejecutor material de Dalton fue Vladimir Rogel, quien había muerto en combate en 1976. Ello no corresponde a la verdad.

Documentos del ERP de 1977 prueba que Rogel fue ajusticiado un año después de Roque. Villalobos es también cínico.
El me manifestó que después de mi padre no hubo casos similares y los hechos lo desmienten.

Villalobos y yo tuvimos tres entrevistas sobre el conficto de mayo de 1975. En esas pláticas Villalobos me confesó que el asesinato mi padre fue el más grave error por él cometido. La historia nó termina. Fue dramático el resultado de la investigación que se realizó para dar con los cadáveres de Roque y Pancho, indagaciones que sugerimos a la Misión de Observadores de las Naciones Unidas (Onusal) para que tuviera credibilidad.

La verdad siguió lacerando. Los cadáveres no fueron encontrados: testimonios recogidos y pruebas realizadas indican que los cuerpos fueron abandonados en un lugar conocido como El Playón y devorados por perros y aves de rapiña. En El Playón los "escuadron de la muerte" de la derecha abandonaban los cadáveres de opositores, sindicalistas y sospechosos guerrilleros. Los dirigentes
del ERP hicieron lo mismo con mi padre y "Pancho".

Hasta ahora no se ha explica por que su cadáver no fue entregado a sus familiares. Ellos sabían que su madre, mi abuela María, vivía San Salvador y reclamó los restos de su único hijo. Rivas Mira y Villalobos fueron culpables de la pena aquella humilde y sufrida mujer que murió en l986 con la angustia de tener a su hijo desaparecido.

Tampoco han explicado por que escogieron el 10 de mayo, Día las Madres, en El Salvador, para asesinarlo. Pese al dolor que durante años hemos padecido los familiares, amigos y admiradores de Roque Dalton, lo que reconforta es que su figura y su obra son cada vez mas apreciadas en El Salvador y otras partes del mundo. No hay mejor premio al artista que dio lo que pudo y lo mejor de si por su nación. Su obra es ya obligada para que los salvadoreños nos identifiquemos y para que el mundo nos identifique.

En contraste, Rivas Mira es fantasma que se oculta entre cirugías plásticas y falsos nombres. Mientras, Villalobos se mueve en la actualidad entre el escándalo politico, el desprecio de sus "ex-hermanos lucha" y su desmedido afán por demostrar a los que en un pasado atacó que “ya no hay que tenerle miedo”

Juan José Dalton

Este documento llega a nosotros gracias a la fina cortesia de los compañeros de La Revista Resumen Latinoamericano.
Enero/Febrero 1996 - No.21 Pagina 23