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ROQUE DALTON

SEIS TESIS POLÉMICAS

Rafael Lara Martínez
( Académico Salvadoreño. Profesor de la Universidad de Socorro. Nuevo México)

De las ponencias que se presentaron al IV Congreso Internacional de Literatura Centroamericana, en la Universidad Tecnológica de San Salvador, del 21 al 23 de febrero de 1996, << Roque Dalton y el mestizaje salvadoreño >> (once páginas) de Luis Melgar Brizuela, merece sin lugar a dudas un sitio prominente.

En verdad, allí se desglosan al menos seis lineamientos o pautas teóricas, las cuales pueden servir de guía para establecer una discusión o debate nacional tanto en torno a Roque Dalton, así como en cuanto al canon literario salvadoreño en general.

Si bien la propuesta, Luis la reduce a cuatro puntos ( ‘denuncia de la no-identidad, investigación de la verdad histórica, propuesta de una moral poética y testimonio de esa propuesta moral’), juzgo que ese trabajo inédito y posee una profundidad y lucidez de tal magnitud que no podemos pasarlo por alto, sin un comentario que genere debate o polémica respecto a nuestro legado artístico. Luis nos ofreció una verdadera cátedra de filosofía roqueana, la cual espero, lo incito y le aconsejo por el presente escrito que lo convierta en uno de los primeros libros críticos de peso sobre el mayor exponente de la vanguardia artistico-politica en El Salvador.

La tesis que exprese al final de la sesión sobre Roque Dalton, en la cual participaron también Julio Torres Recinos ( Canadá) y Tirso Canales, son las siguientes :

1- Luis señala que ‘una de las brújulas de la escrituras daltonianas es el señalamiento de la mentira histórica, que lo llevo a derribar ídolos o santones (...) El y sus compañeros de generación fueron grandes iconoclastas. Si bien en un paréntesis nos informa que ‘es harina de otro costal’ (...) averiguar cuan justo o injusto pudo ser aquel plan de exterminio simbólico’, lo cierto es que en esta desacralización de los clásicos reside el primer punto de discusión.

Antes que yo, Francisco Andrés Escobar en su excelente y documentada introducción a la obra de Alfredo Espino, publicada por Editorial Roxil de Santa Tecla en 1989, había señalado la falta de mesura de la generación comprometida, la cual había evaluado la obra de Espino con respecto a cánones históricos que no le eran propios. Por ello, llega a establecer Escobar, no hemos sopesado aun la poesía de Espino ni tampoco hemos ‘busc(ado) fundamento para el carácter nacional de la obra espiniana’. En que medida entonces la desmitificación irónica de los clásicos no culmina en una falta de evaluación critico-racional del canon nacional es algo que debemos someter a la discusión.

Si mal no recuerdo también Miguel Huezo Mixco afirmo alguna vez que algo similar había sucedido con la imagen de Alberto Masferrer, en quien bien debemos percibir a uno de los fundadores de un proto-socialismo nacionalista salvadoreño y cuya utopía del Mínimum Vital todavía sigue vigente. A ello añadiría, la necesidad de aplicar las categorías de Roque Dalton mismo para enjuiciar su actitud desmitificadora. En Pobrecito poeta que era yo se declara lo siguiente: ‘¿a quien citar? (...) una puteada introductoria, terapia de emergencia del salvadoreño medio, punto de apoyo, mascara’. Lo que debemos entonces preguntarnos es si acaso ciertas afirmaciones desacralizadoras, vanas profanaciones sin argumentación, no son precisamente ‘mascaras’ que dicen mas de quien las profiere que de la persona a quien pretenden atribuirse.
Necesitaríamos entonces desarrollar una teoría de las mascaras o per-sonas poéticas de Roque Dalton y de los miembros de su generación.

2- Luis señala que Los Hongos debe considerarse como ‘testamento poético’, así como lugar de mestizaje ‘entre roque marxista y Roque cristiano’. Si bien , sigue anotando, ‘el afirmo (...) que a través de ese poemon confesional, su yo marxista había finalmente derrotado a su yo cristiano’. ‘no’ debemos créele ‘a Roque’. De tal suerte, lo que Luis nos propone es la existencia de una tensión entre el querer-decir y lo dicho. Esto es, una cosa es lo que Roque dice que dicen sus textos y otra lo que esos textos realmente dicen.
Hay una laguna entre el querer-hacer y el hecho. además, en esa dinámica se halla en juego también una teoría de la conversión, de acuerdo a la cual seria (im)posible una absoluta transformación del ‘pequeño burgués’ en ‘revolucionario’, a través de la adopción de la ‘ideología de la clase obrera’. Si el cristiano no se volvió marxista, sino creo una amalgama muy cercana a la teología de la liberación , ¿por que no habríamos de considerar entonces que el ‘pequeño burgués’ también se combino con ‘el revolucionario’, dando origen a un nuevo tipo de mestizaje? La índole híbrida de la escritura roqueana esta abierta a la exploración de sus múltiples facetas o ‘ventanas en el rostro’.

3- Luis demuestra de manera convincente como en Roque se funden ‘un cristianismo a lo Monseñor Romero’, el marxismo y un indigenismo de raigambre mesoamericano. Cristo, Marx y Quetzalcoatl, afirma, llegan a identificarse en el mestizaje de la filosofía roqueana. Esta evaluación del indigenismo que se inicia en Dos puños por la tierra y que posee su expresión mas depurable en Los testimonios desemboca en una doble consideración. Por una parte, el trabajo de Luis se vuelve en piedra de toque para una confrontación y medida de las distintas aproximaciones indigenistas de nuestros clásicos. ¿ Como podemos sopesar el indigenismo de Roque con respecto al de Salarrué, o bien al de Claudia Lars? En una pauta, subrayo, un lineamiento teórico que el trabajo de Luis deja abierto a la investigación, la discusión o la elaboración de tesis de letras por venir.
Por la otra, Luis parece acordarse con mi idea en torno a Dalton-poeta como poseso. El lo llama ‘médium o (...) tlamatini’; se trata de un ‘poseído por el espíritu de los pueblos originarios’. Lo que me interesa resaltar de esta concepción de un poeta-poseso no es tanto el carácter contradictorio que esa recepción pasiva de la historia pueda poseer para un marxista ortodoxo, no mestizo; antes bien, lo que percibo es un entronque inusitado entre Roque y Salarrué.
En efecto, si Euralas, el ‘en mi’ de Salarrué, el ‘alter-ego’, es quien escribe a través de el, algo semejante sucede en Roque. Esta problemática nos remite de nuevo a una teoría de las mascaras o per-sonas poéticas del autor. ¿Quien escribe, quien es el garante de la escritura? ¿Roque o el espíritu de los ‘pueblos originarios ’ que lo han poseído?

4- ‘Dalton es el continuador de Salarrué...’ Esta tajante afirmación de Luis da pauta para una nueva discusión de nuestro canon literario. Tradicionalmente, se ha mantenido que Roque representa la ruptura. Lo que Luis nos propone en cambio es examinar la continuidad o, si se prefiere, estudiar la dinámica ineluctable entre tradición y ruptura. En cuales escritos Roque quiebra y en los cuales continua la tradición , es algo que merece ser evaluado con mayor detenimiento y serenidad metodología.

5- Siendo ‘Miguel Mármol el mas mestizo entre los libros de Dalton’, me parece que deberíamos propiciar varias reseñas criticas que se aboquen a su estudio, así como a su comparación con su gemelo Catleya Luna de Salarrué, ya que ambos se organizan al rededor de una visión del etnocidio de 1932.

6- Frente al desprestigio de la palabra compromiso, Luis se pregunta: ‘¿no esta el compromiso en el origen mismo de toda comunicación (...)?’ Esta interrogante nos conduce del terreno puramente político, a uno de carácter lingüístico, humano. Si hablar es decir Yo, en ese mismo instante reconozco a un Tú, quien de esa manera me entrega integra mi propia identidad. Solo en la medida en que se reconozca a ese Tú, en cuanto a persona, habrá de concederme a mi mismo esa calidad humana también. En consecuencia,, el compromiso como lo entendía la generación ha quedado rebasado por una nueva moral, la llama Luis, de carácter puramente ético de reconocimiento del Otro, del interlocutor.

Por último es necesario insistir que es una lástima la inexistencia de becas que propicien la creatividad cultural y artística en nuestro país. En verdad, si alguien se merecería apoyo institucional y financiero para escribir, ya no un artículo, sino un voluminoso libro sobre Roque Dalton, esa persona es Luis Melgar Brizuela.


Tomado de: Revista TENDENCIAS . No 52. San Salvador , El Salvador, junio de 1996